Al grito de “¡Intendenta, intendenta!” y el ya icónico “¡Viva la libertad, carajo!”, La Libertad Avanza (LLA) desembarcó oficialmente en el poder ejecutivo municipal de la tierra colorada. Norma Gularte asumió la intendencia interina tras una jornada cargada de tensión, giros inesperados y un silencio sugestivo por parte del oficialismo provincial.
Un recinto al rojo vivo
La sesión en el Concejo Deliberante de Caraguatay se extendió mucho más de lo previsto. El clima era espeso. Los legisladores, mayoritariamente alineados con el Frente Renovador de la Concordia, se apegaron al procedimiento que dicta la Ley de Municipalidades, pero no ahorraron críticas hacia la figura de Gularte.
El cuestionamiento central fue la legitimidad política: Gularte llegó a su banca en las listas del oficialismo provincial, para luego saltar a las filas de LLA hace apenas tres meses. Para muchos ediles, que hoy ocupe el máximo cargo local representa una contradicción frente a la voluntad popular que, en las urnas, eligió ser administrada por el espacio que ella abandonó.
El factor Correa y la «mayoría de edad» libertaria
Tras sortear el embrollo legal, Gularte salió del recinto con paso firme. Ignoró las increpaciones de algunos vecinos y buscó refugio en un abrazo simbólico con Pablo Correa, secretario político de LLA en Misiones.
Correa, señalado como el mentor de esta maniobra, parece haberle quitado el freno de mano al espacio libertario en la provincia. «No será la ciudad más importante de Misiones, pero por algo se empieza», se escuchó decir en el entorno libertario. La jugada demuestra que el partido del Presidente ha dejado atrás la timidez política para empezar a ejecutar su ambición real: gobernar.
¿Soltada de mano o estrategia de supervivencia?
Lo que más llama la atención de este escenario no es solo la audacia libertaria, sino la pasividad —o incluso colaboración— del Gobernador Hugo Passalacqua. Antes de que la oposición o la justicia profundizaran la presión, fue el propio mandatario quien prácticamente exigió la licencia del intendente de su espacio, Mario Peyer.
Esta decisión dejó a Peyer y a sus seguidores sin capacidad de reacción y con las manos vacías. Las preguntas surgen solas:
¿Tiene el oficialismo información confirmada de que las acusaciones contra Peyer son indefendibles y prefirieron soltar el «lastre» rápido?
¿O se trata de una nueva muestra de «buena voluntad» hacia la fuerza de Javier Milei como instinto de supervivencia política?
El riesgo de subestimar
Sea cual sea el motivo, el hecho es concreto: sin esfuerzo electoral directo y de manera transitoria, La Libertad Avanza ya tiene su primera intendencia en Misiones.
Aquellos que sostienen que los libertarios «no saben de política» o que solo son «sparrings» de la Renovación, parecen no haber aprendido la lección de las últimas legislativas nacionales y provinciales. Mientras el círculo político tradicional los menosprecia, el «león» sigue avanzando. Si no cambian la lectura, cuando quieran reaccionar, los verán cruzando la Plaza 9 de Julio.
