Basta de mitos: tener una casa funcionando las 24 horas es, por lejos, el gasto más barato por día. El análisis revela por qué la luz no es el gasto más pesado del hogar.
Si tomamos como referencia una factura de $100.000 por mes (un consumo elevado para el promedio de los hogares), el costo real es de $3.333 por día. Un desglose detallado de los gastos cotidianos frente a la factura eléctrica demuestra que el servicio esencial cuesta menos de $140 por hora, permitiendo el funcionamiento total de una casa.
A menudo, la llegada de la factura eléctrica genera preocupación en las familias. Sin embargo, un análisis comparativo entre los gastos «hormiga» y el costo de mantener un hogar operativo las 24 horas pone en duda la percepción de que la energía sea el consumo más costoso de la canasta básica.
El costo de vivir conectado
La factura de $100.000 (cien mil pesos) mensuales adoptada para el ejercicio, determina que el costo diario de energía para una familia se sitúa en $3.333. Esta cifra, que a simple vista parece significativa, cubre necesidades críticas: refrigeración de alimentos, conectividad (Wi-Fi y carga de dispositivos), climatización e higiene.
Al desglosarlo por hora, el valor desciende a menos de $140, una cifra que hoy no alcanza para comprar ni un caramelo masticable en un kiosco.
Energía vs. Gastos Cotidiano: La brecha real
La comparación con productos de consumo diario es reveladora y ayuda a desmitificar el peso real del servicio:
El «impuesto» al café: Un café diario ($3.500) ya supera el costo de un día completo de luz para todo el hogar.
Salidas y gustos: Un kilo de helado ($13.000) equivale a casi 4 días de electricidad, mientras que un combo de hamburguesa o una entrada de cine representan entre 2.4 y 2.7 días de servicio ininterrumpido.
Ocio en casa: Un pack de cervezas ($10.000) tiene el mismo valor que mantener la casa iluminada y refrigerada durante 3 jornadas completas.
Valorar lo invisible
El informe busca concientizar sobre el valor real de la energía. Mientras que un gasto cotidiano —como una comida rápida o un café— se consume en minutos, el pago de la factura eléctrica garantiza que todos los servicios esenciales del hogar funcionen de manera simultánea durante todo un mes.
El dato invita a la reflexión: ¿Es realmente cara la luz, o hemos perdido la noción de lo que cuestan los demás productos del mercado?
El dato que liquida la discusión
Tener energía para refrigerar los alimentos, cargar el celular, usar el Wi-Fi y climatizar el hogar cuesta menos de $140 por hora.
Mientras que un gusto de 15 minutos te sale más caro que un día de servicio, queda claro que el problema no es el precio de la energía, sino la percepción tendenciosa que se propone desde determinados sectores especulativos. La energía: es mucho más barata de lo que se dice livianamente.

