Es digno de un estudio antropológico el pragmatismo que exhibe el oficialismo provincial. Si uno se deja llevar por el relato de los medios afines (que rozan la unanimidad) o por los referentes de su espacio —de «filo-kirchneristas» que resisten con más estoicismo que resultados—, el Gobernador Hugo Passalacqua parece estar librando una batalla épica contra el «modelo centralista». Sus seguidores aplauden hasta el enrojecimiento, convencidos de que el mandatario se le «plantó de manos» al Gobierno Nacional. Sin embargo, al correr el velo del discurso, la realidad muestra algo muy distinto: un ingreso silencioso, pero firme, del ADN libertario en las filas del histórico partido gobernante.
Hechos mata relato
Si nos alejamos de la interpretación caprichosa y vamos directamente a los datos, los anuncios recientes se alinean sospechosamente con la agenda que la Nación viene exigiendo a las provincias. La suspensión por un año del régimen de pago a cuenta de Ingresos Brutos para PyMES (la famosa y cuestionada «aduana paralela») no es un grito de rebeldía, sino una concesión al mercado.
A esto se suman los anuncios de obra pública con financiamiento internacional y, lo más revelador, la insistente ponderación del equilibrio de las cuentas públicas en su mensaje ante la Legislatura. Si a esto le agregamos las líneas de crédito con bancos privados… ¿a qué modelo responde esto sino a uno de corte liberal?
¿Hambruna colectiva o consumo subsidiado?
Resulta contradictorio el relato de la «catástrofe inminente» que pregonan los acumuladores de pochoclo locales. Si la provincia estuviera realmente al borde de una hambruna colectiva por culpa del desfinanciamiento nacional:
¿Qué sentido tendría apostar recursos en programas de consumo con quitas impositivas o devoluciones?
¿Para qué poner plata ahí si, supuestamente, «la gente no tiene un mango»?
Incluso el propio Passalacqua anunció con orgullo el Decreto N° 267, eliminando 114 cargos jerárquicos. Una «motosierra» selectiva que convive con el aumento a jubilados y programas como «Ahora Viajes Educativos». La pregunta surge sola: si la Nación asfixia tanto, ¿de dónde sale la plata?
La elasticidad ideológica como método de supervivencia
El análisis no busca descalificar las medidas —muchas de ellas necesarias— sino ponderar la asombrosa plasticidad del ex Frente Renovador, hoy devenido en “Encuentro Misionero”. Han iniciado una transición de modelo tan hábil discursivamente que casi pasa desapercibida.
Esa capacidad de tener bases ideológicas tan elásticas explica por qué gobiernan hace más de dos décadas. En su afán de supervivencia, le están arrebatando la agenda a la oposición antes de que esta pueda siquiera articularla.
Solo un espacio con la genética del «misionerismo» es capaz de contener bajo el mismo techo a figuras tan disímiles como Walter Rosner y Martín Sereno, o Roque Gervasoni y Micaela Gacek.
No es convicción, es pragmatismo puro. El barco sigue navegando, no importa qué viento sople, siempre y cuando el capitán sepa cambiar las velas —y el nombre del barco— a tiempo. Por ahora, el «giro liberal» se disfraza de «resistencia popular», y mientras la narrativa funcione, habrá Renovación (o como decidan llamarse mañana) para rato.
✍️De Puño y Letra – Por Carlos Torres.