El rugir de los motores, el silbido inconfundible de las válvulas de alivio y el aroma inconfundible a nafta y caucho caliente dominan la geografía de Itapúa. En medio de este despliegue de escala global que representa el ueno Rally del Paraguay 2026 —válido por el Campeonato Mundial de Rally (WRC) del 27 al 30 de agosto—, un representante de la tierra colorada pisa fuerte desde el sector más exclusivo del paddock.
Invitado especialmente por la estructura oficial del Toyota Gazoo Racing, el piloto aristóbuleño Gonzalo Weiss se encuentra experimentando la cita mundialista desde adentro, cambiando temporalmente el habitáculo de competencia por la trastienda técnica de la máxima categoría.
Desde el vivaz guaraní, donde cada segundo en el parque de asistencias vale oro y la precisión quirúrgica de los mecánicos define carreras, Gonza no ocultó su asombro ante el despliegue organizativo. «Es impecable el nivel organizativo que tiene Paraguay; la logística, la pasión de la gente y cómo se vive el rally acá es de excelencia absoluta», precisó el piloto misionero, con la atención puesta en el movimiento milimétrico de las asistencias oficiales sobre los prototipos híbridos.
La cita ecuménica en los caminos fronterizos también trajo consigo una fuerte representación federal. Weiss hizo hincapié en la destacada presencia de pilotos de la región y de numerosos copilotos argentinos que aceptaron el desafío de medirse en los selectivos y traicioneros tramos de tierra roja. Al analizar el desarrollo de la prueba y la lucha por los relojes, el crédito de Aristóbulo del Valle posó la lupa sobre los grandes animadores de la competencia. Los favoritos ya salieron a marcar el pulso desde el shakedown y los primeros rulos, pero en esta clase de carreras el margen de error es nulo; hay que saber leer muy bien la hoja de ruta y administrar el medio mecánico porque la exigencia te pasa factura en cualquier rulo.
Más allá de la adrenalina pura del cronómetro y del espectáculo motor, esta incursión en boxes bajo el ala de Toyota representa un movimiento estratégico pensando en el horizonte deportivo del misionero. Las charlas técnicas, el intercambio con ingenieros de talla mundial y el roce dirigencial forman parte de una agenda invisible pero vital. Estas invitaciones abren la cabeza y permiten tejer vínculos muy importantes en el ambiente; generando relaciones y viendo qué puertas se pueden ir proyectando para el futuro a partir de este tipo de experiencias, deslizó Weiss, dejando en claro que su paso por suelo paraguayo trasciende el rol de mero espectador de lujo.

