✍️De Puño y Letra – Por Carlos Torres.
El mapa político de Misiones se está reconfigurando a una velocidad que a muchos les cuesta procesar, y la Zona Centro se ha convertido en el laboratorio perfecto para observar este fenómeno. En Aristóbulo del Valle, Gonzalo Weiss, y en Salto Encantado, el «Doc» Kevin Romeo, encarnan hoy una avanzada que va mucho más allá de la simple militancia. Son, por ahora, los únicos dirigentes locales verdaderamente «empoderados» por las nuevas consignas que emanan del emblemático Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes. Ambos parecen haber tomado al pie de la letra el mandato de «jugarse la piel por una idea», la premisa central que el «Driver» dejó clara en su última masterclass sobre el rumbo de Encuentro Misionero (EM), el nuevo sello que asoma como la única alternativa real para garantizar la continuidad del proyecto provincial de cara a 2027.
La tarea que se echaron al hombro no es menor, y cada uno la ejecuta con su propio estilo. «El Gonza» Weiss juega la carta de la insistencia institucional y conceptual; planta bandera de forma permanente y exige que las iniciativas impulsadas por la conducción legislativa del espacio se apliquen a nivel local. Es cierto que, si miramos el día a día municipal, sus propuestas todavía no encuentran el eco esperado en el microclima político tradicional. Sin embargo, lejos de rendirse ante la apatía, Weiss redobla la apuesta utilizando las redes sociales y cualquier espacio público disponible para interpelar a la sociedad y mantener viva la agenda encuentrista.
A pocos kilómetros, en Salto Encantado, la estrategia de Kevin Romeo pasa por la construcción territorial y el cuerpo a cuerpo. El «Doc» es un motor que no para de generar reuniones, sumando y explicando la naturaleza de este nuevo armado a referentes de diversos sectores. Su inquietud es pragmática y urgente: busca consolidar una oferta electoral genuinamente encuentrista para el año que viene en su pago chico por adopción. Sabe que el desafío no es solo ganar, sino construir una victoria lo suficientemente amplia como para contener a la savia nueva y, al mismo tiempo, dar una salida digna a los sectores que ya van en retirada.
Hay que decir las cosas como son: el camino para ninguno de los dos está siendo llano. Trabajan cuesta arriba, sin el control de las decisiones de caja ni las herramientas políticas tradicionales para disciplinar a una tropa que, a menudo, se muestra reacia a marchar hacia lo que uno de ellos definió con acierto como «el arca de Noé».
Mientras tanto, el resto del arco político regional parece atrapado en el desconcierto. Hay una resistencia evidente a comprender que las reglas del juego cambiaron tras la «ola violeta» que el año pasado sacudió el tablero electoral de la provincia, una marea que amenaza con consolidarse y arrasar con todo en los comicios del año que viene. Es probable que muchos dirigentes se hayan instalado en una comodidad administrativa difícil de abandonar, o que simplemente arrastren una rigidez ideológica que les impide sintonizar con lo que la sociedad demanda hoy en la calle.
Es ese vacío el que Encuentro Misionero intenta llenar acelerando los tiempos. La irrupción de jóvenes que ingresan a la política sin pedir permiso ni rendir pleitesía al viejo status quo renovador no responde a una falta de respeto hacia las generaciones anteriores. Es, en cambio, el síntoma de una urgencia: no hay tiempo para detenerse a convencer a los escépticos de una tendencia irreversible; el trasvasamiento generacional tiene que ser dinámico o no será.
Por ahora, buena parte de la dirigencia tradicional de la zona prefiere mirar este proceso con recelo o con abierta resistencia. Aferrados al viejo lema de «que se rompa pero que no se doble» —una declaración de principios que delata el origen partidario de muchos alcaldes y caudillos de la región—, eligen quedarse inmóviles frente al cambio. Mientras tanto, ajenos al inmovilismo de los demás, Weiss y Romeo siguen caminando sus pueblos, divulgando lo que consideran una promesa de resurrección y buscando rescatar, de cara al futuro, a un representante de cada especie para subirlo a su propia arca.
