A una semana de asumir la defensa del Dr. Ernesto Ramp —exdirector del hospital local—, el abogado Miguel Iglesias rompió el silencio y dinamitó la acusación actual: sostiene que las heridas del enfrentamiento con otras tres personas no causaron la muerte del comerciante fallecido días después, sino la tardía y deficiente atención médica recibida. Para el letrado, se trató de un caso de legítima defensa y la imputación actual está completamente desacoplada de las pruebas reunidas en el expediente.
Defensa propia y nexo causal: Iglesias enfatizó que al comerciante no le brindaron asistencia oportuna ni adecuada, un factor determinante en el desenlace fatal que desliga jurídicamente al médico.
Remarcó que existe un déficit insostenible entre la acusación y la prueba colectada que beneficia al imputado, apuntando además que los anteriores defensores particulares no realizaron planteos serios.
Consideró injustificada la prisión preventiva, ya que la investigación está prácticamente concluida, no hay riesgo de fuga y el médico carece de medios para entorpecer el proceso.
Como resultado de las gestiones de la nueva defensa ante el delicado cuadro de salud del médico y las precarias condiciones de su anterior lugar de detención, el Dr. Ramp fue trasladado al hospital de Aristóbulo del Valle. Permanece bajo estricta custodia policial las 24 horas a la espera de que sus letrados puedan cuestionar formalmente las pruebas y revertir una imputación que, aseguran, carece de sustento objetivo.