El ex campeón mundial brindó una clínica de boxeo y una charla motivacional en la localidad, donde compartió un tiempo de entrenamiento con alumnos de la escuela de Julio Abel González y dejó un mensaje de superación que trascendió lo deportivo.
La jornada del viernes no fue una más para la comunidad deportiva que se dio cita en de Dos de Mayo. La presencia de Sergio «Maravilla» Martínez, uno de los máximos referentes de la historia del boxeo argentino, transformó el ambiente en un espacio de aprendizaje y reflexión. El ex monarca de los medianos desembarcó en la localidad para brindar una master class que combinó técnica depurada con una profunda carga emocional.
La defensa como filosofía de vida
Durante el encuentro, Martínez no solo se enfocó en el intercambio de golpes, sino en la estrategia mental que lo llevó a la cima del mundo. Ante un público atento, el multicampeón mundial en categorías superwélter y mediano reveló el pilar fundamental de su carrera:
«Desde que arranqué a boxear entendí que aprendiendo a protegerme es como mejor puedo sacar ganancia; apunté a eso y me salió bien», explicó, trazando un paralelismo entre el cuidado personal sobre el ring y la toma de decisiones en la vida cotidiana.
Sudor y guantes con las nuevas generaciones
Uno de los momentos más vibrantes de la jornada ocurrió cuando «Maravilla» se calzó el traje de maestro para trabajar codo a codo con los jóvenes de la escuela de boxeo local. Durante casi una hora, el ex campeón dirigió un entrenamiento específico para los chicos y chicas que entrenan bajo la tutela de otro nombre histórico del pugilismo: Julio Abel González.
La complicidad entre Martínez y González —dos veteranos de mil batallas— aportó un valor añadido a los alumnos, quienes pudieron absorber conocimientos técnicos de élite en una práctica de alta intensidad.
Un mensaje para los soñadores
Al cierre de la jornada, «Maravilla» se alejó por un momento del tecnicismo deportivo para dirigirse al corazón de los presentes con un mensaje cargado de optimismo y realidad:
«Si uno se esfuerza por sus sueños y siente pasión por lo que le gusta, dale por ahí. Esforzate al máximo que da resultados».
La visita de Martínez a Dos de Mayo dejó algo más que fotos y autógrafos; dejó la semilla de la tenacidad y la convicción de que, tanto en el deporte como en la vida, la mejor defensa es una buena preparación.





